Las autoridades sanitarias de la República Democrática del Congo (RDC) reportaron 1,003 casos confirmados de ébola y 254 muertes en el brote concentrado en la provincia de Ituri, según comunicados oficiales. El brote fue declarado el 15 de mayo y las cifras reflejan la evolución más reciente del evento.
El virus responsable es la variante Bundibugyo, para la cual actualmente no hay vacunas ni tratamientos aprobados. La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el brote como una emergencia de salud pública de importancia internacional ante la rápida expansión y el riesgo de transmisión transfronteriza.
Las autoridades han registrado dificultades para rastrear los contactos de los casos: el seguimiento no cubre a todas las personas expuestas, una brecha que complica el control del brote. La zona afectada enfrenta además desplazamientos de población y violencia armada que limitan el acceso de los equipos sanitarios a comunidades remotas.
Según reportes oficiales, alrededor de 100 personas se han recuperado hasta ahora y varias instalaciones de tratamiento y unidades de aislamiento han sido habilitadas cerca de los epicentros, entre ellos Bunia y localidades mineras de Mongbwalu y Rwampara.
La respuesta incluye el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica, el refuerzo de capacidades de laboratorio y el envío de suministros médicos e insumos de prevención por parte de agencias internacionales. Las autoridades llaman a la población a reportar fallecimientos inusuales y a seguir las indicaciones de prevención para reducir el riesgo de transmisión.
